7 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 1203

 

San José me pidió tenerle una devoción constante. El mismo me dijo que rezara diariamente tres oraciones y el Acuérdate una vez al día. Me miró con gran bondad y me explicó lo mucho que está apoyando esta obra. Me prometió su especialísima ayuda y protección. Rezo diariamente las oraciones pedidas y siento su protección especial.
 
Jesús en Ti confío
 
 
 


 

6 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 147

 

Recuerdo que recibí luz en la mayor abundancia durante la adoración de media hora que hacía todos los días durante la Cuaresma, postrándome en cruz delante del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo me conocí más profundamente a mí y a Dios. Para hacer aquella oración encontré muchos obstáculos, a pesar de tener el permiso de las Superioras. El alma debe saber que para orar y perseverar en la oración, tiene que armarse de paciencia y con esfuerzo superar las dificultades exteriores e interiores. Las dificultades interiores: el desaliento, la aridez, la pereza, las tentaciones; las exteriores: el respeto humano y la necesidad de respetar los momentos destinados a la oración. Yo misma experimenté que si no rezaba la oración en el momento establecido, después tampoco la rezaba, porque no me lo permitían los deberes y si la recé, fue con gran dificultad, porque el pensamiento huía hacia los deberes. Me sucedió también esta dificultad que si el alma había rezado bien la oración y había salido de ella con un profundo recogimiento interior, otras personas perturbaban ese recogimiento. Así, pues, es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración. Me sucedió más de una vez que cuando mi alma estaba sumergida en Dios más profundamente y sacaba mayor provecho de la oración, y la presencia de Dios la acompañaba durante el día, y en el trabajo había más concentración y más perfección, y más empeño en el deber, no obstante me sucedía que justamente entonces recibía el mayor número de reproches de ser negligente, indiferente a todo, porque las almas menos recogidas quieren que las demás se les parezcan, ya que constituyen para ellas un remordimiento continuo.

 
Jesús en Ti confío




 

5 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 947

 

A veces hay horas enteras cuando mi alma está sumergida en el asombro viendo la Majestad infinita que se humilla tanto hacia mi alma. Es incesante mi asombro interior de que el Señor Altísimo tenga en mí su complacencia y Él Mismo me lo diga; y yo me hundo aún más en mi nada porque sé lo que soy por mí misma. Sin embargo, debo decir que amo igualmente a mi Creador hasta la locura, con cada latido del corazón, con cada nervio; sin saberlo, mi alma se hunde, se hunde…. en Él. Siento que nada me separará del Señor, ni el cielo, ni la tierra, ni la actualidad, ni el futuro, todo puede cambiar, pero el amor nunca, nunca, él permanece siempre el mismo. (293) Él, el Soberano Inmortal, me da a conocer su voluntad para que lo ame de modo singular y Él Mismo infunde en mi alma la capacidad para tal amor con el cual desea que lo ame. Me sumerjo en Él cada vez más y no tengo miedo de nada. El amor ha ocupado todo mi corazón y aunque me hablaran de la justicia de Dios y de cómo tiemblan delante de Él hasta los espíritus puros y se cubren el rostro y sin cesar dicen: Santo, y que de eso resulta que mis relaciones familiares con el Señor es una falta de respeto para su honor y su Majestad, ¡oh, no, no y una vez mas no! El amor puro comprende todo. El máximo horror y la más profunda adoración, pero es en la más profunda tranquilidad que el alma está sumergida en Él por el amor y todo lo que dicen exteriormente las criaturas no tiene influencia en ella. Lo que le dicen de Dios, es una pálida sombra en comparación a lo que ella vive interiormente con Dios y a veces se extraña de que las almas admiren alguna afirmación referente a Dios: porque para ella es el pan de todos los días, porque ella sabe que lo que se logra (294) expresar con palabras, no es al fin tan grande; acepta y escucha todo con respeto, pero ella tiene su vida particular en Dios.

 
Jesús en Ti confío
 
 
 


 

4 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 946

 

Hoy la presencia de Dios me penetra totalmente como un rayo de sol. El anhelo de mi alma por Dios es tan grande que en cada momento me produce un desmayo. Siento que el Amor eterno toca mi corazón, mi pequeñez no logra soportarlo, (292) sino que me produce un desmayo; no obstante la fuerza interior es muy grande. El alma desea igualar el Amor que la ama. En tales momentos el alma tiene un conocimiento muy profundo de Dios y cuanto más lo conoce, tanto más ardiente, más puro es su amor hacia Él. Oh, inconcebibles son los misterios del alma con Dios. 

Jesús en Ti confío
 
 
 

 

 

3 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 948

 

Hoy, durante la Pasión, he visto a Jesús martirizado, coronado de espinas y con un pedazo de caña en la mano. Jesús callaba, mientras los soldadotes rivalizaban torturándolo. Jesús no decía nada, solamente me miró; en aquella mirada sentí su tortura tan tremenda que nosotros no tenemos ni siquiera una idea de lo que Jesús sufrió por nosotros antes de la crucifixión. Mi alma está llena de dolor y de nostalgia: sentí en el alma un gran odio por el pecado, y la más pequeña infidelidad mía me parece una montaña alta y la reparo con la mortificación y las penitencias. Cuando veo a Jesús martirizado, el corazón se me hace pedazos; pienso en lo que será de los pecadores si no aprovechan la Pasión de Jesús. En su Pasión veo todo el mar de la misericordia.

 
Jesús en Ti confío
 
 
 
 
 
 
 

2 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 930
 

Oh Jesús mío, cuando vaya a Tu casa y me colmes de Ti mismo, y esto será para mí la plenitud de la felicidad, no olvidaré la humanidad; deseo levantar las cortinas del cielo para que la tierra no dude de la Divina Misericordia. Mi descanso está en proclamar Tu misericordia. El alma rinde la mayor gloria a su Creador cuando se dirige con confianza a la Divina Misericordia.
 

Jesús en Ti confío
 
 
 

 

1 de agosto de 2020

Del Diario de Santa Faustina, 936
 

 Cierta alma que estaba en nuestro pabellón, estaba muriendo, sufría tremendamente, estuvo agonizando tres días, recobrando el conocimiento de vez en cuando. Todos en la sala rogaban por ella. Yo también deseaba ir, pero la Madre Superiora me había prohibido visitar a los agonizantes, por eso rogaba por esa querida alma en mi habitación aislada. Pero al saber que aun sufría y que no se sabía cuánto tiempo iba a durar todavía, repentinamente algo agitó mi alma y le dije al Señor: Oh Jesús, si todo lo que hago Te es agradable, Te ruego, como una prueba de esto, que esa alma no sufra más, sino que pase en seguida a la felicidad eterna. Pocos minutos después supe que aquella alma se había dormido tan serena y rápidamente que ni siquiera dio tiempo de encender la vela.
 
 
 
 
 
 
 

31 de julio de 2020

 DEL DIARIO DE SANTA FAUSTINA, 941

 

¡Oh, cuán grande es la dignidad del sacerdote! Pero también, ¡oh, gran responsabilidad del sacerdote! Oh sacerdote, te ha sido dado mucho, pero de ti se exigirá también mucho….



 
 
 

30 de julio de 2020

DEL DIARIO DE SANTA FAUSTINA, 940  
 
Oh Jesús, danos sacerdotes celosos y santos.

 

 
 
 

 

29 de julio de 2020

28 de julio de 2020

        Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincero incluso con aquellos de los cuales sé me que abusarán de mi bondad. Y yo mismo me encerraré en el Misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis  propios sufrimientos en silencio.
 
 

 
 
 
 
 

27 de julio de 2020

         Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
 
 
 
 
 
 

26 de julio de 2020

      Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

25 de julio de 2020

       Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.
 
 
 
 
 
 
 

24 de julio de 2020

        Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.  
 
 
 
 
 
 

22 de julio de 2020

    Seamos, cada uno de nosotros, como Santa Faustina Kowalska, apóstoles de la Misericordia. Recuerden la promesa que el Señor hizo a Santa Faustina: “A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso” (Diario 1075).


 
 
 
 

21 de julio de 2020

          “La misericordia a la cual somos llamados abraza a toda la creación, que Dios nos ha confiado para ser cuidadores y no explotadores, o peor todavía, destructores”. Audiencia general interreligiosa del papa Francisco, miércoles 28 de octubre de 2015.
 
 
 
 
 

20 de julio de 2020

      “No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en familia”. Audiencia general del papa Francisco, miércoles 4 de noviembre de 2015.
 
 
 
 
 
 
 
 

19 de julio de 2020

     “Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios”. Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2015.
 
 
 
 
 
 
 

18 de julio de 2020

       “El mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica las obras”. Mensaje del papa Francisco para la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016.
 
 
 
 
 
 

17 de julio de 2020

         “Cuánto deseo que (...) nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”. Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2015.
 
 
 
 

16 de julio de 2020

         “El sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos”. Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2015.
 
 
 
 
 
 

15 de julio de 2020

     “El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza”. Bula Misericordiae Vultus, n.10. (Papa Francisco)
 
 
 
 


 

14 de julio de 2020

       “¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices”. Mensaje del papa Francisco para la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016.
 
 
 
 
 

13 de julio de 2020

         “Nos conmueve la actitud de Jesús: no escuchamos palabras de desprecio, no escuchamos palabras de condena, sino sólo palabras de amor, de misericordia, que invitan a la conversión”. Primer Ángelus del papa Francisco, Plaza de San Pedro, domingo 17 de marzo de 2013.
 
 
 
 
 
 

12 de julio de 2020

     “Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos”. Bula Misericordiae Vultus, n.15 (Papa Francisco)



 
 
 
 

11 de julio de 2020

 Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos lo seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar. (Nelson Mandela)
 
 
 
 
 
 

10 de julio de 2020

Todos los caminos de Dios con respecto a nosotros son caminos de misericordia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

9 de julio de 2020

Todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre,
sino de la misericordia de Dios. (La Biblia)
 
 
 
 
 
 

 

8 de julio de 2020

El don de la misericordia es doblemente bendecido,
bendice a quien la da y a quien la recibe. (William Shakespeare)
 
 
 
 
 
 

7 de julio de 2020

      Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción; la segunda – la palabra; la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia. (Jesús a Sta. Faustina)
 
 
 
 
 
 
 

6 de julio de 2020

      Dar es algo que no tiene nada que ver con el sacrificio, con el sentido del deber o con cualquier idea de espiritualidad, sino con el puro placer de dar, porque es un acto alegre que sólo puede proceder de un lugar pleno de amor. (Sakti Gawain)