Del Diario de Santa Faustina, 1608
+ Al enterarme de
ciertos sufrimientos y dificultades que una persona enfrentaba en toda esta
obra de Dios, antes de la Santa Comunión pedí a Jesús que me hiciera saber si
acaso esos sufrimientos no hubieran sido provocados por mi. Mi dulcísimo Jesús,
Te suplico por Tu infinita bondad y misericordia, permíteme saber si en esta
obra hay algo que no Te agrada, o si hay alguna culpa mía. Si es así, Te ruego
que al llegar a mi corazón lo llenes de inquietud y me des a conocer Tu
descontento. Y si no hay culpa mía, afírmame en la paz. Cuando recibí al Señor,
mi alma fue llenada de una gran paz y el Señor me comentó que la obra estaba
puesta a prueba, pero con esto no era menos agradable a Dios. Eso me alegró
mucho, pero dupliqué mis oraciones para que la obra saliera indemne del fuego
de la prueba.