Del Diario de Santa Faustina, 759
La primera vez que
recibí estos sufrimientos, fue así: después de los votos anuales, un día,
mientras rezaba vi una gran claridad y de esa claridad salieron dos rayos que me
envolvieron y de repente sentí un tremendo dolor en las manos, los pies y el
costado y el sufrimiento de la corona de espinas.
Experimentaba este
sufrimiento los viernes, durante la Santa Misa, pero era un momento muy breve.
Eso se repitió unos cuantos viernes y después no sentí ningunos sufrimientos
hasta el momento actual, es decir, hasta finales de septiembre de este año. En esta
enfermedad, el viernes, durante la Santa Misa sentí que me penetraron los
mismos sufrimientos; y eso se repita cada viernes y a veces cuando encuentro a
alguna alma que no está en el estado de gracia. Aunque eso sucede raramente y
el sufrimiento dura muy poco tiempo, no obstante, es terrible, y sin una gracia
especial de Dios no podría soportarlo. Y por fuera no tengo ningunas señales de
estos sufrimientos. ¿Qué va a venir después? No sé. Todo sea por las almas….