Del Diario de Santa Faustina, 72
“Jesús, verdad
eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu misericordia para los pobres
pecadores. Oh Sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos
de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los pobres
pecadores.
Oh Jesús, recuerda
tu amarga pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa,
santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre,
me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a
todos los pecadores.