Del Diario de Santa Faustina, 351
«El pasado no me pertenece; el futuro no es mío; con toda mi alma intento aprovechar el momento presente».
Del Diario de Santa Fautina, 1599
Durante la Hora Santa que trataba de hacer, vi a Jesús doliente que me dijo estas palabras: Hija Mía, no prestes tanta atención al recipiente de la gracia, sino a la gracia misma que te doy, porque el recipiente no siempre te gusta y entonces también las gracias se hacen defectuosas. Quiero preservarte de ello y deseo que nunca prestes atención al recipiente en que te envío Mi gracia, sino que toda la atención de tu alma se centre en corresponder con máxima fidelidad a Mi gracia.
Del Diario de Santa Faustina, 72
“Jesús, verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu misericordia para los pobres pecadores. Oh Sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los pobres pecadores.
Oh Jesús, recuerda tu amarga pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores.
Del Diario de Santa Faustina, 118
La lengua es un órgano pequeño, pero hace cosas grandes. Una religiosa que no es callada, nunca llegará a la santidad, es decir no será santa. No se haga ilusiones; a no ser que el Espíritu de Dios hable por ella, en tal caso no debe callar. Pero para poder oír la voz de Dios, hay que tener la serenidad en el alma y observar el silencio, no un silencio triste, sino un silencio en el alma, es decir al recogimiento en Dios. Se pueden decir muchas cosas sin interrumpir el silencio y, al contrario, se puede hablar poco y romper continuamente el silencio. Oh, que daños irreparables causa no guardar el silencio. Se hace muchos daños al prójimo, pero sobre todo a su propia alma.
Del Diario de Santa Faustina, 146
“A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración”.
Del Diario de Santa Faustina, 346
Durante la Santa Misa sentí la cercanía de Dios (...). De repente escuché estas palabras: Tú eres una morada agradable para Mí, en ti descansa Mi Espíritu. Después de estas palabras sentí la mirada del Señor dirigida al fondo de mi corazón y viendo mi miseria me humillé en espíritu y admiré la gran misericordia de Dios, y que este Altísimo Señor se acercaba a tal miseria.
Del Diario de Santa Faustina, 169
Jesús : Y como prueba de que soy Yo quien te habla, el segundo día de los ejercicios espirituales irás a confesarte con el sacerdote que dirige los ejercicios. Irás a él en cuanto termine la meditación y preséntale los temores que tienes respecto a Mi, y Yo te contestaré por su boca y entonces terminarán tus dudas. Durante esos ejercicios espirituales observa un silencio tan riguroso como si en tu alrededor no existiera nada. Hablarás solamente Conmigo y con el confesor, a las Superioras les pedirás solamente penitencias. Me alegré muchísimo de que el Señor Jesús me hubiera mostrado tanta benevolencia y de que se hubiera humillado hacia mí.
[1937]. Hoy mi alma está sumergida en amargura. Oh Jesús, oh Jesús mío, hoy a cada uno le está permitido añadir a mi cáliz de amargura, no importa si es amigo e enemigo, cada uno puede hacerme sufrir, y Tú, oh Jesús, estás obligado a darme fortaleza y fuerza en estos difíciles momentos. Oh Hostia Santa, sostenme y cierra mis labios a la murmuración y a las quejas. Cuando guardo silencio, sé que venceré.
Del Diario de Santa Faustina, 1608
+ Al enterarme de ciertos sufrimientos y dificultades que una persona enfrentaba en toda esta obra de Dios, antes de la Santa Comunión pedí a Jesús que me hiciera saber si acaso esos sufrimientos no hubieran sido provocados por mi. Mi dulcísimo Jesús, Te suplico por Tu infinita bondad y misericordia, permíteme saber si en esta obra hay algo que no Te agrada, o si hay alguna culpa mía. Si es así, Te ruego que al llegar a mi corazón lo llenes de inquietud y me des a conocer Tu descontento. Y si no hay culpa mía, afírmame en la paz. Cuando recibí al Señor, mi alma fue llenada de una gran paz y el Señor me comentó que la obra estaba puesta a prueba, pero con esto no era menos agradable a Dios. Eso me alegró mucho, pero dupliqué mis oraciones para que la obra saliera indemne del fuego de la prueba.
Del Diario de Santa Faustina, 1075
A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas juez sino salvador misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de mi misericordia. feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la fuente de la misericordia, porque no la alcanzará la justicia.
Del Diario de Santa Faustina, 1605
"Escribe
sobre Mi bondad lo que te venga a la cabeza." Contesté: Pero, Señor, ¿si
escribo demasiado? Y el Señor me respondió: "Hija Mía, aunque hablaras
todas las lenguas de los hombres y de los ángeles a la vez, no dirías
demasiado, sino que glorificarías Mi bondad, Mi misericordia insondable, apenas
en una pequeña parte."
Oh Jesús mío, Tu Mismo pon las palabras en mi boca para
que pueda adorarte dignamente.
Del Diario de Santa Faustina, 1791
“Cuando se acercaba una gran tormenta me puse a rezar la coronilla. De repente oí la voz de un ángel: no puedo acercarme con la tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta. Se quejaba el ángel con Dios. De súbito conocí lo mucho que habría de devastar con esa tempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que es la coronilla.”
Del Diario de Santa Faustina, 367
“Mi Corazón está colmado de gran Misericordia por las almas y sobre todo por los pobres pecadores. Oh si pudieran comprender que Yo soy para ellos el mejor de los padres; que para ellos ha brotado de mi Corazón Sangre y Agua, como de un manantial desbordante de Misericordia; que para ellos vivo en el Tabernáculo y como Rey de Misericordia deseo colmar a las almas de Gracias, pero no quieren aceptarlas. Ve tú por lo menos lo más seguido posible a tomar las Gracias, que ellos no quieren aceptar y con esto consolarás mi Corazón..."
Del Diario de Santa Faustina, 848
“Oh que enorme caudal de Gracias derramaré sobre las almas que recen esta coronilla: las entrañas de mi Misericordia se enternecen por aquellos que rezan la coronilla. Anota estas palabras, hija mía, habla al mundo de mi Misericordia. Que toda la humanidad conozca mi insondable Misericordia. Es la señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Cuando todavía queda tiempo, recurran al manantial de mi Misericordia; que aprovechen de la Sangre y el Agua que brotó para ellos."
Del Diario de Santa Faustina, 1731
“Hoy me despertó
una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un
huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara
ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado
y la tempestad cesará. En seguida he comenzado a rezar la coronilla y ni
siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A
través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi
voluntad.”
JESÚS, EN TI CONFÍO
Oh Dios, cuya Misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límites, míranos con Tu favor y aumenta Tu Misericordia dentro de nosotros, para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos, sino que siempre, con gran confianza, nos conformemos con Tu Santa Voluntad, la cual es idéntica con Tu Misericordia, por Nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, quien con Vos y el Espíritu Santo manifiesta Misericordia hacia nosotros por siempre.
Del Diario de Santa Faustina, 367
"Mi Corazón está colmado de gran Misericordia por las almas y sobre todo por los pobres pecadores. Oh si pudieran comprender que Yo soy para ellos el mejor de los padres; que para ellos ha brotado de mi Corazón Sangre y Agua, como de un manantial desbordante de Misericordia; que para ellos vivo en el Tabernáculo y como Rey de Misericordia deseo colmar a las almas de Gracias, pero no quieren aceptarlas. Ve tú por lo menos lo más seguido posible a tomar las Gracias, que ellos no quieren aceptar y con esto consolarás mi Corazón..."
Del Diario de Santa Faustina, 1448
"Aun si un alma estuviese en descomposición como un cadáver y humanamente sin ninguna posibilidad de resurrección y todo estuviera perdido, no sería así para Dios: un milagro de la Divina Misericordia resucitaría esta alma en toda su plenitud. ¡Infelices los que no aprovechan de este milagro de la Misericordia Divina! ¡Lo invocaran en vano, cuando sea demasiado tarde!."