Del Diario de Santa Faustina, 1743
Oh Dios, en tu misericordia te dignaste llamar a la raza humana de la nada a la existencia y la dotaste generosamente de naturaleza y gracia. Pero esto, en tu bondad, no fue suficiente. Tú, Señor, en tu misericordia nos das la vida eterna, nos admites en tu eterna felicidad y nos permites participar de tu vida íntima, y lo haces únicamente por tu misericordia.




















