Del Diario de Santa Faustina, 1596
“Oh, grandísima es Tu gracia, Señor, que eleva el alma a las alturas”
Diario de Santa Faustina, 142; 1
Cuando fui tranquilizada e instruida sobre cómo avanzar por estos caminos de Dios, mi espíritu se regocijó en el Señor y me parecía que no caminaba, sino que corría; me fueron desatadas las alas para el vuelo y empecé a volar hacia el ardor mismo del sol y no bajaré hasta descansar en Aquel, en el cual mi alma se sumergió para la eternidad. Y me entregué completamente a la influencia de la gracia. (…)
Diario de Santa Faustina, 141
Pero mis tormentos están llegando a su fin. El Señor me da la ayuda prometida, la veo en dos sacerdotes, es decir en los Padres Andrasz y Sopocko. Durante los ejercicios espirituales antes de los votos perpetuos, por primera vez fui tranquilizada profundamente y después fui guiada en la misma dirección por el Padre Sopocko. En estos se cumplió la promesa del Señor.
Diario de Santa Faustina, 140; 2
(…) El amor puro no se equivoca, tiene singularmente mucha luz y no hará nada que no agrade a Dios. Es ingenioso en hacer lo que es más agradable a Dios y no hay nadie que lo iguale; es feliz cuando puede anonadarse y arder como un sacrificio puro. Cuanto más se entrega, tanto más es feliz. Además, nadie sabe presentir los peligros desde tan lejos como él; sabe quitar la máscara y sabe con quién trata.
Diario de Santa Faustina, 140; 1
El amor puro es capaz de grandes empresas y no lo destruyen ni las dificultades ni las contrariedades; si el amor es fuerte a pesar de grandes dificultades, también es perseverante en la vida cotidiana, gris, monótona. Sabe que para agradar a Dios, una cosa es necesaria, es decir, hacer las cosas más pequeñas con gran amor, amor y siempre amor. (…)
Diario de Santa Faustina, 139; 3
(…) porque lo ama (a Dios), es prudente y pregunta, y ella misma busca ayuda, para asegurarse de que quien obra en ella es verdaderamente Dios. Y al asegurarse por un confesor instruido, esté tranquila y se entregue a Dios según sus indicaciones, es decir según las indicaciones del confesor.
Del Diario de Santa Faustina, 654
Terminada la confesión medité la tremenda Pasión de Jesús y comprendí que lo que yo sufría era nada en comparación con la Pasión del Creador y que cada imperfección, hasta la más pequeña, había sido la causa de aquella tremenda Pasión. Luego mi alma fue compenetrada por un gran arrepentimiento y sólo entonces sentí que estaba en el mar insondable de la misericordia de Dios.
Del Diario de Santa Faustina, 318
He reflexionado sobre cuánto ha sufrido Dios y lo grande que es el amor que nos ha mostrado, y no creemos que Dios nos ame así. Oh Jesús, ¿quién entiende esto? ¿Qué dolor para nuestro Salvador y con qué puede convencernos de Su amor, si Su propia muerte no nos convence?
Del Diario de Santa Faustina, 85
Ante el trono de Dios vi a los Poderes celestiales, adorando a Dios sin cesar. Más allá del trono vi un esplendor inaccesible para las criaturas; solo el Verbo Encarnado entra en él, como Mediador. Cuando Jesús penetró en ese esplendor, escuché estas palabras: "Yo soy el Señor en mi esencia y no conozco imposiciones ni necesidades. Si llamo a la vida a las criaturas, es por el abismo de Mi Misericordia.
Del Diario de Santa Faustina, 1146
Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mia, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.
Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…
Del Diario de Santa Faustina, 1075
A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino (21) Salvador misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia.
Del Diario de Santa Faustina
Jesús enseñó personalmente a Santa Faustina cómo sobrevivir a los ataques espirituales: He aquí las 10 instrucciones más pasadas por alto.
10 de las instrucciones más importantes y ampliamente reconocidas que Jesús dio a Santa Faustina para la lucha espiritual, extraídas fielmente del *Diario de Santa María Faustina Kowalska*. Estas no constituyen una nueva revelación, sino un núcleo esencial que la Iglesia señala de manera constante:
1. Confía plenamente en Mí
→ La desconfianza expone el alma al miedo; la confianza la desarma.
2. Acude inmediatamente a Mi Corazón ante la tentación
→ No dialogues con la tentación. El refugio es victoria.
3. Revela las tentaciones en la confesión
→ La oscuridad pierde su poder cuando es expuesta a la luz.
4. No te dejes guiar por los sentimientos
→ Los sentimientos cambian; la voluntad elige el amor.
5. Practica la humildad y la paciencia contigo mismo
→ La impaciencia debilita el alma; la humildad la fortalece.
6. Acepta el sufrimiento con amor
→ Unido a Cristo, el sufrimiento se vuelve redentor.
7. Mantente obediente a la legítima autoridad espiritual
→ La obediencia protege contra el engaño.
8. Evita la curiosidad sobre el futuro
→ Confía en los tiempos de Dios; la curiosidad engendra ansiedad.
9. Rechaza el desánimo de inmediato
→ El desánimo nunca proviene de Dios.
10. Lucha con valentía, sabiendo que Yo estoy contigo
→ La valentía arraigada en Cristo hace retroceder al miedo.
ANÓNIMO
Del Diario de Santa Faustina, 1074
Cuando fui a la adoración escuché estas palabras: Hija Mia amada, apunta estas palabras: Mi Corazón ha descansado hoy en este convento. Habla al mundo de Mi misericordia, de Mi amor. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas. Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. Di, hija Mia, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mi con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas.
Diario de Santa Faustina Kowalska, 85
El viernes, después de la Santa Comunión fui trasladada en espíritu delante del trono de Dios. Delante del trono de Dios vi. las Potencias Celestiales que adoran a Dios sin cesar. Más allá del trono vi. una claridad inaccesible a las criaturas; allí entra solamente el Verbo Encarnado como Intercesor. Cuando Jesús entro en esa claridad, oí estas palabras: Escribe en seguida lo que vas a oír: Soy el Señor en Mi Esencia y no conozco mandatos ni necesidades. Si llamo a las criaturas a la vida, esto es el abismo de Mi misericordia. En aquel mismo momento me vi. en nuestra capilla, como antes en mi reclinatorio. La Santa Misa terminó. Ya tenía escritas estas palabras.