8 de julio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 1317

 

Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia e el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio." 

 

 


 

 

 

7 de julio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 92

 

Y cuando descansé junto a su dulcísimo Corazón, Le dije: Jesús, tengo tantas cosas que decirte. Y el Señor me dijo con gran dulzura: Habla, hija Mía. Y empecé a expresar los sufrimientos de mi corazón, a saber: que me preocupa mucho toda la humanidad, que no todos Te conocen y los que Te conocen no Te aman como mereces ser amado. Además veo que los pecadores Te ofenden terriblemente y veo también la gran opresión y persecución de los fieles, especialmente de tus siervos y mas aun veo muchas almas que se precipitan ciegamente en el terrible abismo infernal. Ves, oh Jesús, éste es el dolor que penetra mi corazón y mis huesos, y aunque me haces el don de Tu amor singular, e inundas mi corazón con los torrentes de Tu alegría, esto no atenúa los sufrimientos que acabo de mencionarte, sino que mas bien penetran (281) mi pobre corazón de modo mas vivo. Oh, qué ardiente es mi deseo de que toda la humanidad vuelva con confianza a Tu misericordia; entonces, tendrá alivio mi corazón viendo la gloria de Tu nombre. Jesús escuchó este desahogo de mi corazón con atención e interés, como si no supiera nada y casi escondiendo ante mí el conocimiento de aquellas cosas, así yo me sentía mas libre en hablar. Y el Señor me dijo: Hija Mía, Me son agradables las 204 palabras de tu corazón y por el rezo de esta coronilla acercas a Mi la humanidad. Después de estas palabras me encontré sola, pero la presencia de Dios está siempre en mi alma.

 

 


 

 

 

6 de julio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 923

 

 7 II [1937]. Hoy el Señor me dijo: Exijo de ti un sacrificio perfecto y en holocausto, el sacrificio de la voluntad; ningún otro sacrificio es comparable a éste. Yo Mismo dirijo tu vida y dispongo todo de manera que seas para Mí una ofrenda continua y hagas siempre Mi voluntad, y para completar esta ofrenda te unirás a Mí en la cruz. Conozco tus posibilidades. Yo Mismo te ordenaré directamente muchas cosas y la posibilidad de la ejecución la retrasaré y la haré depender de los demás; aquello que las Superioras no podrán alcanzar, lo completaré directamente Yo Mismo en tu alma y en el fondo mas secreto de tu alma habrá un sacrificio perfecto de holocausto, y esto no por algún tiempo, sino que debes saber, hija Mía, que este 203 sacrificio durará hasta la muerte. Pero vendrá el tiempo en que Yo, el Señor, cumpliré todos tus deseos; tengo en ti Mi complacencia como en una Hostia viva; no te espantes de nada, Yo estoy contigo. 

 


 

 

 

5 de julio de 2026

Diario de Santa Faustina, 1053

 

Jueves Santo. Durante la Santa Misa vi al Señor que me dijo: "Apoya tu cabeza sobre Mi pecho y descansa". El Señor me abrazó a su Corazón y dijo: "Te daré una pequeña parte de Mi Pasión, pero no tengas miedo, sino que sé valiente; no busques alivio, sino que acepta todo con sumisión a Mi voluntad".

 

 


 

 

 

4 de julio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 933

 

Luego oí en el alma estas palabras: Obtendrás una mayor recompensa por la obediencia y la dependencia al confesor que por las prácticas mismas en las que te ejercitarás. Hija Mía, has de saber y comportarte según esto: aunque se trata de la cosa más pequeña, pero con el sello de la obediencia a Mi sustituto será una cosa agradable y grande a Mis ojos. 

 


 

 

 

3 de julio de 2026

Diario de Santa Faustina, 148; 3

 

 (…) (Tal alma) sigue fielmente el más pequeño soplo del Espíritu Santo, goza por este Huésped espiritual y se agarra a Él como un niño a la madre. Allí otras almas se detienen y asustan. Ella sigue adelante sin temor y sin dificultad.

 

 


 


 

 

2 de julio de 2026

Diario de Santa Faustina,  148; 2

 

 (…) (Tal alma) confía en Él y no se impresiona cuando llega el momento de la prueba. Sabe que Dios siempre es el mejor Padre y da poca importancia a las consideraciones humanas. (…)

 

 


 


 


1 de julio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 471

 

"Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente."

 

 


 

 

 

30 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 825

 

¡Oh día luminoso y bello en que se cumplirán todos mis deseos! ¡Oh día deseado que serás elultimo de mi vida! Me alegro de ese último toque que mi artista divino dé a mi alma, otorgando a mi alma una belleza particular que me distinguirá de la belleza de las demás almas. ¡Oh gran día en que se confirmara el amor de Dios en mi! Aquel día, por primera vez cantare delante del cielo y de latierra el cántico de la misericordia insondable del Señor. Es mi obra y mi mensaje que el Señor me ha asignado desde el principio del mundo. Para que el canto de mi alma sea agradable a la Santísima Trinidad, guíe y modela Tu Mismo mi alma, oh Espíritu de Dios. Me armo de paciencia y espero Tu venida, oh Dios misericordioso, y [en cuanto] a los dolores tremendos y los temores de la agonía, en aquel momento mas que nunca confiare en el abismo de Tu misericordia y Te recordare, oh Jesús misericordioso, dulce Salvador, todas las promesas que me has hecho.

 

 


 


 

29 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 824

 

En esta soledad Jesús Mismo es mi Maestro. Él Mismo me educa y me enseña; siento que meencuentro bajo su actuación particular. Por sus inexplicables proyectos y sus insondables designios me une a Él de un modo especial y me permite penetrar en los secretos inconcebibles. Hay un secreto que me une al Señor del que nadie puede saber, ni siquiera los ángeles; y aunque quisiera decirlo, no lo sabría expresar; sin embargo vivo de eso y viviré eternamente. Este secreto me distingue de entre otras almas aquí en la tierra y [en] la eternidad.

 

 



 

28 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 823

 

Ofrecí el día de hoy por los sacerdotes; hoy he sufrido más que cualquier otro día, interior y exteriormente. No sabia que era posible sufrir tanto en un solo día. Traté de hacer la Hora Santa en la que mi espíritu ha probado la amargura del Huerto de los Olivos. Lucho sola, sostenida por su brazo, contra toda clase de dificultades que se presentan delante de mi como muros inmóviles, sin embargo tengo confianza en la potencia de su nombre y no tengo miedo de nada.

 

 


 

 

 

27 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 147; 4

 

 (…) Me sucedió también esta dificultad, que si el alma había rezado bien la oración y había salido de ella con un profundo recogimiento interior, otras personas perturbaban ese recogimiento. Así, pues, es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración. (…)

 

 


 

 

26 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 1067

 

La Resurrección. Durante la celebración de la Resurrección he visto al Señor en la belleza y en el resplandor y me dijo: "Hija Mía, la paz sea contigo"; me bendijo y desapareció, mi alma se llenó de alegría y de júbilo indescriptibles. Mi corazón se fortaleció para la lucha y los sufrimientos.

 

 


 


 

 

 

25 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 147; 1

 

Recuerdo que recibí luz en la mayor abundancia durante la adoración de media hora que hacía todos los días durante la Cuaresma, postrándome en cruz delante del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo me conocí más profundamente a mí y a Dios. Para hacer aquella oración encontré muchos obstáculos, a pesar de tener el permiso de las Superioras. (…)

 


 

 

 

24 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 1516

 

Diles a las almas, hija Mia, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre. 

 

 


 


23 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 817

La confesión delante de Jesús.

 

Cuando reflexioné que hacia tres semanas que no me confesaba, irrumpí en llanto, viendo la fragilidad de mi alma y ciertas dificultades. No me había confesado porque así fueron las circunstancias:

Cuando había confesión, yo estaba en la cama aquel día. A la semana siguiente la confesión fue por la tarde y por la mañana yo había salido al hospital. Esta tarde, en mi habitación aislada entró el Padre Andrasz y se sentó para que me confesara. Antes no dijo ni una palabra. Me alegré grandemente porque deseaba muchísimo confesarme.

Como siempre revelé toda mi alma. El Padre me dio respuesta hasta a la cosa más pequeña. Me sentía extrañamente feliz de poder decir todo. Como penitencia me dio: Letanías del Nombre de Jesús. Cuando quería presentarle la dificultad que tenia para rezar aquellas letanías, se levantó y me dio la absolución. De repente un gran resplandor comenzó a salir de su persona y vi que no era el Padre Andrasz sino Jesús. Sus vestiduras eran clara como la nieve, y desapareció en seguida. Al principio me quedé un poco inquieta, pero un rato después cierta tranquilidad entró en mi alma. Noté que Jesús confiesa como los confesores, sin embargo, durante esta confesión mi corazón intuía extrañamente algo; en un primer momento no logré comprender qué significaba eso. 

 


 

 

 

22 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 817

La confesión delante de Jesús.

 

Cuando reflexioné que hacia tres semanas que no me confesaba, irrumpí en llanto, viendo la fragilidad de mi alma y ciertas dificultades. No me había confesado porque así fueron las circunstancias:

Cuando había confesión, yo estaba en la cama aquel día. A la semana siguiente la confesión fue por la tarde y por la mañana yo había salido al hospital. Esta tarde, en mi habitación aislada entró el Padre Andrasz y se sentó para que me confesara. Antes no dijo ni una palabra. Me alegré grandemente porque deseaba muchísimo confesarme. Como siempre revelé toda mi alma. El Padre me dio respuesta hasta a la cosa más pequeña. Me sentía extrañamente feliz de poder decir todo. Como penitencia me dio: Letanías del Nombre de Jesús. Cuando quería presentarle la dificultad que tenia para rezar aquellas letanías, se levantó y me dio la absolución. De repente un gran resplandor comenzó a salir de su persona y vi que no era el Padre Andrasz sino Jesús. Sus vestiduras eran clara como la nieve, y desapareció en seguida. Al principio me quedé un poco inquieta, pero un rato después cierta tranquilidad entró en mi alma. Noté que Jesús confiesa como los confesores, sin embargo, durante esta confesión mi corazón intuía extrañamente algo; en un primer momento no logré comprender qué significaba eso.

 

 



 

21 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 1768

 

"Hija mía, en esta meditación, considera el amor al prójimo. ¿Está tu amor al prójimo guiado por Mi amor? ¿Rezas por tus enemigos? ¿Deseas el bien a aquellos que, de una u otra manera, te han causado tristeza u ofendido?

Debes saber que cualquier bien que hagas a cualquier alma, Yo lo acepto como si me lo hubieras hecho a Mí".

 

 


 

 

20 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 146; 2

 

 (…) tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración.

 

 


 

 

 

 

19 de junio de 2026

 Diario de Santa Faustina, 146; 1

 

La oración. A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría. (…)

 

 


 


18 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 145; 12

 

 (…) El alma que reflexiona recibe mucha luz. El alma disipada se expone a sí misma a la caída, y que no se sorprenda si cae. Oh Espíritu Divino, Guía del alma, es sabio aquel a quien Tú adiestras. Pero, para que el Espíritu Divino pueda obrar en el alma se necesita silencio y recogimiento.

 

 

 

 


Del Diario de Santa Faustina, 909

 

Nos conocemos mutuamente con el Señor en la morada de mi corazón. Sí, ahora yo Te hospedo en la casita de mi corazón, pero se acerca el tiempo cuando me llamarás a Tu morada que me habías preparado desde la creación del mundo. Oh, ¿quién soy yo frente a Ti, oh Señor?

 

 


 

 

 

17 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina,  145; 11

 

(…) Durante el tiempo de la paz el alma hace esfuerzos igual que en el tiempo de la lucha. Tiene que ejercitarse mucho, porque de lo contrario ni hablar de la victoria. El tiempo de la paz lo considero como el tiempo de preparación para la victoria. Tiene que vigilar continuamente, vigilancia y, una vez más, vigilancia. (…)

 

 


 

 



 

16 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 145; 10

 

 (…) Hay ataques, cuando el alma no tiene tiempo de reflexionar, ni de pedir consejo, ni de nada; entonces se debe luchar por la vida o la muerte; a veces es bueno recurrir a la herida del Corazón de Jesús, sin contestar una sola palabra y por ese acto mismo el enemigo está derrotado. (…)

 

 


 


 

15 de junio de 2026

Diario de Santa Faustina, 145; 9

 

 (…) Las dificultades son para ella como el pan de cada día, no la espantan nada, ni asustan, como al soldado que continuamente está en el combate no le espanta el tronar de los cañones. Está lejos de asustarse, pero aguza los oídos, de qué lado ataca el enemigo, para vencerlo. No hace nada ciegamente, sino que reflexiona profundamente y sin contar consigo, reza ardientemente y pide consejo de oficiales expertos y con discernimiento; y comportándose así, gana casi siempre (…)

 

 


 


 

14 de junio de 2026

 Diario de Santa Faustina, 145; 8

 

 (…) El alma conoce que el Señor cuenta con ella y este conocimiento le da más fuerza; ella sabe que, para ser fiel, tendrá que exponerse a distintas dificultades más de una vez, pero ella confía en Dios y gracias a esta confianza llega allí a donde Dios la llama.

 




13 de junio de 2026

Del Diario de Santa Faustina,1146

 

Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.

Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.