Del Diario de Santa Faustina, 1532
Jesús se quejó conmigo cuánto le dolía la infidelidad de las almas elegidas, y aún hiere mas Mi Corazón su desconfianza después de una caída. Me dolería menos, si no hubieran experimentado la bondad de Mi Corazón.
Del Diario de Santa Faustina, 1540
Hoy el Señor me dijo: Escribe, hija Mía, estas palabras: Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate
Diario de Santa Faustina, 143; 1
Malgasté muchas gracias de Dios, porque siempre tenía miedo de la ilusión. Aunque Dios me atraía a Sí con tanta fuerza que a menudo no estaba en condiciones de oponerme a su gracia, cuando de repente era sumergida en Él y en aquellos momentos Jesús me llenaba tanto con su paz que después, aunque quisiera inquietarme, no podría. (…)
Del Diario de Santa Faustina, 1541
Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas (125) tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.
Del Diario de Santa Faustina, 1572
Te recuerdo, hija Mía, que cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada (145) alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Via Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Via Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo.
Del Diario de Santa Faustina, 965
Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi misericordia. Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre. Secretaria de Mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia.
Del Diario de Santa Faustina, 1016
Hoy he entrado en la amargura de la Pasión del Señor Jesús; sufrí solo espiritualmente, conocí cuán terrible es el pecado. El Señor me ha revelado toda la aversión al pecado. Interiormente, en el fondo de mi alma, conocí lo terrible que es el pecado, aunque sea el más pequeño, y lo mucho que torturó el alma de Jesús. Preferiría padecer mil infiernos que cometer aun el más pequeño pecado venial.
Diario de Santa Faustina, 142; 1
Cuando fui tranquilizada e instruida sobre cómo avanzar por estos caminos de Dios, mi espíritu se regocijó en el Señor y me parecía que no caminaba, sino que corría; me fueron desatadas las alas para el vuelo y empecé a volar hacia el ardor mismo del sol y no bajaré hasta descansar en Aquel, en el cual mi alma se sumergió para la eternidad. Y me entregué completamente a la influencia de la gracia. (…)
Diario de Santa Faustina, 141
Pero mis tormentos están llegando a su fin. El Señor me da la ayuda prometida, la veo en dos sacerdotes, es decir en los Padres Andrasz y Sopocko. Durante los ejercicios espirituales antes de los votos perpetuos, por primera vez fui tranquilizada profundamente y después fui guiada en la misma dirección por el Padre Sopocko. En estos se cumplió la promesa del Señor.
Diario de Santa Faustina, 140; 2
(…) El amor puro no se equivoca, tiene singularmente mucha luz y no hará nada que no agrade a Dios. Es ingenioso en hacer lo que es más agradable a Dios y no hay nadie que lo iguale; es feliz cuando puede anonadarse y arder como un sacrificio puro. Cuanto más se entrega, tanto más es feliz. Además, nadie sabe presentir los peligros desde tan lejos como él; sabe quitar la máscara y sabe con quién trata.
Diario de Santa Faustina, 140; 1
El amor puro es capaz de grandes empresas y no lo destruyen ni las dificultades ni las contrariedades; si el amor es fuerte a pesar de grandes dificultades, también es perseverante en la vida cotidiana, gris, monótona. Sabe que para agradar a Dios, una cosa es necesaria, es decir, hacer las cosas más pequeñas con gran amor, amor y siempre amor. (…)
Diario de Santa Faustina, 139; 3
(…) porque lo ama (a Dios), es prudente y pregunta, y ella misma busca ayuda, para asegurarse de que quien obra en ella es verdaderamente Dios. Y al asegurarse por un confesor instruido, esté tranquila y se entregue a Dios según sus indicaciones, es decir según las indicaciones del confesor.
Del Diario de Santa Faustina, 654
Terminada la confesión medité la tremenda Pasión de Jesús y comprendí que lo que yo sufría era nada en comparación con la Pasión del Creador y que cada imperfección, hasta la más pequeña, había sido la causa de aquella tremenda Pasión. Luego mi alma fue compenetrada por un gran arrepentimiento y sólo entonces sentí que estaba en el mar insondable de la misericordia de Dios.
Del Diario de Santa Faustina, 318
He reflexionado sobre cuánto ha sufrido Dios y lo grande que es el amor que nos ha mostrado, y no creemos que Dios nos ame así. Oh Jesús, ¿quién entiende esto? ¿Qué dolor para nuestro Salvador y con qué puede convencernos de Su amor, si Su propia muerte no nos convence?
Del Diario de Santa Faustina, 85
Ante el trono de Dios vi a los Poderes celestiales, adorando a Dios sin cesar. Más allá del trono vi un esplendor inaccesible para las criaturas; solo el Verbo Encarnado entra en él, como Mediador. Cuando Jesús penetró en ese esplendor, escuché estas palabras: "Yo soy el Señor en mi esencia y no conozco imposiciones ni necesidades. Si llamo a la vida a las criaturas, es por el abismo de Mi Misericordia.