DAD GRACIAS AL SEÑOR, PORQUE ES BUENO, PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA. SALMO 117
Del Diario de Santa Faustina, 1146
Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mia, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.
Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…
Del Diario de Santa Faustina, 1075
A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino (21) Salvador misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia.
Del Diario de Santa Faustina
Jesús enseñó personalmente a Santa Faustina cómo sobrevivir a los ataques espirituales: He aquí las 10 instrucciones más pasadas por alto.
10 de las instrucciones más importantes y ampliamente reconocidas que Jesús dio a Santa Faustina para la lucha espiritual, extraídas fielmente del *Diario de Santa María Faustina Kowalska*. Estas no constituyen una nueva revelación, sino un núcleo esencial que la Iglesia señala de manera constante:
1. Confía plenamente en Mí
→ La desconfianza expone el alma al miedo; la confianza la desarma.
2. Acude inmediatamente a Mi Corazón ante la tentación
→ No dialogues con la tentación. El refugio es victoria.
3. Revela las tentaciones en la confesión
→ La oscuridad pierde su poder cuando es expuesta a la luz.
4. No te dejes guiar por los sentimientos
→ Los sentimientos cambian; la voluntad elige el amor.
5. Practica la humildad y la paciencia contigo mismo
→ La impaciencia debilita el alma; la humildad la fortalece.
6. Acepta el sufrimiento con amor
→ Unido a Cristo, el sufrimiento se vuelve redentor.
7. Mantente obediente a la legítima autoridad espiritual
→ La obediencia protege contra el engaño.
8. Evita la curiosidad sobre el futuro
→ Confía en los tiempos de Dios; la curiosidad engendra ansiedad.
9. Rechaza el desánimo de inmediato
→ El desánimo nunca proviene de Dios.
10. Lucha con valentía, sabiendo que Yo estoy contigo
→ La valentía arraigada en Cristo hace retroceder al miedo.
ANÓNIMO
Del Diario de Santa Faustina, 1074
Cuando fui a la adoración escuché estas palabras: Hija Mia amada, apunta estas palabras: Mi Corazón ha descansado hoy en este convento. Habla al mundo de Mi misericordia, de Mi amor. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas. Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. Di, hija Mia, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mi con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas.
Diario de Santa Faustina Kowalska, 85
El viernes, después de la Santa Comunión fui trasladada en espíritu delante del trono de Dios. Delante del trono de Dios vi. las Potencias Celestiales que adoran a Dios sin cesar. Más allá del trono vi. una claridad inaccesible a las criaturas; allí entra solamente el Verbo Encarnado como Intercesor. Cuando Jesús entro en esa claridad, oí estas palabras: Escribe en seguida lo que vas a oír: Soy el Señor en Mi Esencia y no conozco mandatos ni necesidades. Si llamo a las criaturas a la vida, esto es el abismo de Mi misericordia. En aquel mismo momento me vi. en nuestra capilla, como antes en mi reclinatorio. La Santa Misa terminó. Ya tenía escritas estas palabras.
Del Diario de Santa Faustina, 1604
Durante la adoración, mientras repetía varias veces [la invocación] Santo Dios, de repente me envolvió una más viva presencia de Dios y fui llevada en espíritu ante la Majestad Divina. Y vi cómo rinden gloria a Dios los ángeles y los santos del Señor.
La gloria que rinden a Dios es tan grande que no quiero dejarme tentar de escribirla, porque no soy capaz y también para que las almas no piensen que lo que he escrito es todo. San Pablo, ahora comprendo porque no quisiste describir el cielo [389] y sólo dijiste que lo que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre anheló lo que preparó Dios para los que le aman [390]. Así es, y todo lo que ha salido de Dios, a Él vuelve y le rinde una gloria perfecta. Y ahora, al mirar la gloria que yo rindo a Dios, ¡oh, qué miseria es! Es una pequeñísima gotita en comparación a la perfecta gloria celeste. Oh, qué buenos eres, oh Dios, que aceptas también mi adoración y diriges benignamente tu rostro hacia mi y me haces saber que Te es agradable nuestra oración.
Del Diario de Santa Faustina, 890
El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios. El amor de Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estímulo para obrar.
Diario de Santa Faustina, 118
A mi parecer y según mi experiencia, la regla sobre el silencio debería estar en el primerísimo lugar. Dios no se comunica a un alma habladora que, como un zángano en una colmena, zumba mucho pero no recoge miel. El alma habladora está vacía por dentro. Carece tanto de las virtudes esenciales como de la intimidad con Dios.
Una vida interior más profunda, de paz suave y de aquel silencio en el cual habita el Señor, es totalmente imposible. El alma que nunca ha probado la dulzura del silencio interior es un espíritu inquieto que perturba el silencio de los demás. He visto a muchas almas en los abismos del infierno por no haber guardado el silencio; ellas mismas me lo dijeron cuando les pregunté cuál era la causa de su perdición. Eran almas religiosas. ¡Dios mío, qué agonía es pensar que no sólo podrían haber estado en el cielo, sino que incluso podrían haber llegado a ser santas! ¡Oh Jesús, ten piedad!
Del Diario de Santa Faustina, 234
Terminada la confesión, mi espíritu se sumergió en Dios y permanecí orando durante tres horas, y me parecieron unos pocos minutos. Desde entonces no pongo obstáculos a la gracia que obra en mi alma. Jesús sabía por qué yo tenía miedo de tratar con Él, y no se ofendía en absoluto. Desde el momento en que el Padre me aseguró que no se trataba de ningunas ilusiones, sino de la gracia de Dios, trato de ser fiel a Dios en todo.
Del Diario de Santa Faustina, 1745
La Palabra se hace Carne, Dios habita entre nosotros, la Palabra de Dios, Misericordia encarnada. Por tu humillación nos has elevado a Tu Divinidad. Es el exceso de Tu amor, es el abismo de Tu Misericordia. Los cielos están asombrados por este exceso de Tu amor. Ahora nadie tiene miedo de acercarse a Ti. Tú eres el Dios de la Misericordia,(...) Tú eres nuestro Padre y nosotros, por Tu gracia, somos tus hijos. Glorificada sea tu misericordia, porque has dignado descender entre nosotros
Del Diario de Santa Faustina, 743
Unión con Cristo misericordioso. Con el corazón abarco el mundo entero y, especialmente, los países salvajes y perseguidos, para ellos pido misericordia.
Dos propósitos generales: Primero: buscar el recogimiento interior y observar rigurosamente la regla del silencio.
Segundo: fidelidad a las inspiraciones interiores; llevarlas a la practica y a la acción, según la recomendación del director espiritual.
En esta enfermedad deseo adorar la voluntad de Dios; si está en mi poder, trataré de participar en todos los ejercicios comunes; agradeceré ardientemente al Señor, por cada disgusto y sufrimiento.
Del Diario de Santa Faustina, 498
Vi a Jesús, como siempre, diciéndome estas palabras: Apoya tu cabeza en Mi brazo y descansa y toma fuerza. Yo estoy siempre contigo. Dile al amigo de Mi Corazón [Padre. Andrasz], dile, que Me sirvo de tan débiles criaturas para realizar Mis obras. Después mi espíritu fue fortalecido con una extraña fuerza. Dile que le permití conocer tu debilidad en la confesión, lo que eres por ti misma.