3 de marzo de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 758

 

Jesús me dio a conocer el abismo de su dulzura y humildad, y me hizo saber que lo exigía de mí decididamente. Sentí la mirada de Dios en mi alma que me llenó de un amor inefable, pero comprendí que el Señor miraba con amor mis virtudes y mis esfuerzos heroicos y supe que ellos atraían a Dios hacia mi corazón. Por eso comprendí que no era suficiente preocuparme solamente por las virtudes ordinarias, sino que debía ejercitarme en las virtudes heroicas, aunque por fuera parecieran cosas totalmente normales, sin embargo el modo sería distinto, distinguido solamente por el ojo del Señor. Oh Jesús mío, lo que escribí es solamente una pálida sombra de lo que entiendo en el alma, éstas son las cosas puramente espirituales, pero para describir algo de lo que el Señor me da a conocer, tengo que utilizar las palabras que me dejan insatisfecha porque no reflejan la realidad.

 

 


 


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