30 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 855


Termina el año. Mi espíritu penetró en los beneficios con los cuales Dios me colmó durante todo el año. Mi alma tembló a la vista de la inmensidad de las gracias del Señor. De mi alma brotó el himno de agradecimiento a Dios. Durante una hora entera me sumergí en la adoración y en el agradecimiento, considerando cada beneficio de Dios y también mis pequeñas imperfecciones. Todo lo que este año encerró en sí, se fue al abismo de la eternidad. Nada se pierde, me alegro de que nada se pierda.

 


 

29 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 122; 3

 

 (…) Estas gracias de Dios empezaron a ser para mí un gran sufrimiento. Más de una vez dije directamente al Señor: "Jesús, tengo miedo de Ti, ¿no eres acaso algún fantasma?". Jesús siempre me tranquilizaba, pero yo siempre desconfiaba. Una cosa extraña, cuanto más yo desconfiaba, tanto Jesús me daba más pruebas de que Él era el autor de estas cosas.

 


 

 

28 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina,  122;1

 

 Cuando me descubrí a las Superioras, una de ellas conoció mi alma y el camino por el cual Dios quería conducirme. Siguiendo sus indicaciones, empecé a avanzar rápidamente en el camino de la perfección. Sin embargo eso no duró mucho tiempo. Al descubrir mi alma más a fondo, no recibí lo que deseaba y a la Superiora estas gracias le parecieron inverosímiles, así que ya no pude obtener nada de ella. (…)

 


 

 

27 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina,  121; 4

 

 (…) A menudo llenaban mi alma de dudas y algunas veces mi alma se asustaba de por sí, al pensar que después de todo yo era una ignorante, no entendía muchas cosas y menos todavía las cosas espirituales. No obstante, cuando las dudas aumentaban, buscaba luz en un confesor o en las Superioras. Pero no obtenía lo que deseaba.

 


 

 

26 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 121; 3

 

 (…) Después de estas purificaciones y pruebas, Dios trata con el alma de modo especial, pero el alma no siempre colabora con estas gracias. No porque ella misma de por sí no quiera colaborar, sino que enfrenta tan grandes dificultades interiores y exteriores que, de verdad, hace falta un milagro para que esa alma se mantenga a estas alturas. Aquí necesita obligatoriamente al director. (…)