25 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina 182

Vigilia de Noche Buena

 

Hoy me uní estrechamente a la Santísima Virgen, viví sus momentos íntimos. Mi espíritu estaba sumergido completamente en Dios. Durante la Santa Misa de Medianoche vi al Niño Jesús en la Hostia; mi espíritu se sumergió en Él. Aunque era un Niñito, su Majestad penetró mi alma. Me impresionó profundamente este misterio, este gran humillarse de Dios, este inconcebible anonadamiento Suyo. Oh, nosotros nunca comprenderemos este gran humillarse de Dios.

 


 

24 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina 346; 1

La Vigilia de la Navidad.

 

Por la mañana durante la Santa Misa sentí la cercanía de Dios, mi espíritu se sumergió en Dios inconscientemente. De repente escuché estas palabras: "Tú eres una morada agradable para Mí, en ti descansa Mi Espíritu". Después de estas palabras sentí la mirada del Señor dirigida al fondo de mi corazón y viendo mi miseria me humillé en espíritu y admiré la gran misericordia de Dios, y que este Altísimo Señor se acercaba a tal miseria. (…)

 


 

23 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 121; 2

 

(…) Debería pedir a Dios un guía espiritual, pero no solamente pedir un guía, sino que solicitar y buscar a un director que entienda las cosas como el caudillo que tiene que conocer los caminos por los cuales conduce a la batalla. A un alma que está unida a Dios, es necesario prepararla para grandes y encarnizados combates. (…)

 


 

 

22 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 121; 1

 

Una serie de gracias que Dios derrama sobre el alma después de aquellas pruebas de fuego.

Goza de una estrecha unión con Dios. Tiene muchas visiones sensibles y espirituales, oye muchas palabras sobrenaturales y a veces órdenes precisas; pero a pesar de estas gracias, no se basta a sí misma. Tanto menos, porque Dios la visita con estas gracias, precisamente está expuesta a varios peligros y puede fácilmente caer en la ilusión. (…)

 


 

21 de diciembre de 2021

Diario de Santa Faustina, 120; 2

 

 (…) Ella vive todavía en el destierro y comprende bien que puede haber todavía días nublados y lluviosos, pero ella debe mirar todo esto con la actitud distinta a la mantenida hasta ahora. No se refugia en una paz engañosa, sino que se dispone a la lucha. Ella sabe que es de la estirpe guerrera. Ella sabe que es de la estirpe real; todo lo grande y santo la concierne.