Del Diario de Santa Faustina, 1134
El Señor ha infundido en mi alma una paz tan profunda que ya nada puede turbármela. A pesar de todo lo que sucede alrededor de mi no pierdo la tranquilidad ni por un instante; aunque se derrumbara el mundo entero, ni siquiera eso seria capaz de turbar la profundidad y el silencio dentro de mi donde descansa Dios. Todos los acontecimientos y las cosas mas variadas que suceden estan bajo sus pies.

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