Del Diario de Santa Faustina, 896
Hoy mi alma está sumergida en amargura. Oh Jesús, oh Jesús mío, hoy a cada uno le está permitido añadir a mi cáliz de amargura, no importa si es amigo o enemigo, cada uno puede hacerme sufrir, y Tú, oh Jesús, estás obligado a darme fortaleza y fuerza en estos difíciles momentos. Oh Hostia Santa, sostenme y cierra mis labios a la murmuración y a las quejas. Cuando guardo silencio, sé que venceré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario