11 de abril de 2026

Del Diario de Santa Faustina, 1062

 

Hice una hora de adoración en agradecimiento por todas las gracias que me habían sido concedidas y por toda la enfermedad; la enfermedad también es una enorme gracia. Estuve enferma cuatro meses, pero no recuerdo que hubiera perdido por eso un solo minuto. Todo por Dios y por las almas, deseo serle fiel en todas partes. En esa adoración conocí todo el cuidado y la bondad con la que Jesús me rodeaba y protegía de todo mal. Jesús, Te doy gracias especialmente por haberme visitado en la soledad de mi celda y Te agradezco por haber inspirado a mis Superioras para que me enviaran a realizar ese tratamiento. Concédeles, Jesús, la omnipotencia de Tu bendición y recompénsales por todas las pérdidas sufridas por mí.

 

 


 

 

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