Del Diario de Santa Faustina, 783
Jesús, transfórmame en Ti, con la fuerza de tu amor, para que sea un instrumento digno de anunciar tu Misericordia.
Del Diario de Santa Faustina, 848
Hablad al mundo de Mi Misericordia. Que toda la humanidad conozca Mi Misericordia insondable. Esta es una señal del fin de los tiempos, tras el cual llegará el día de la justicia. Mientras aún haya tiempo, que recurran a la fuente de Mi Misericordia, que se acojan a la Sangre y al Agua que brotaron para ellos.
Del Diario de Santa Faustina, 1372
Jesús mío, Tú sabes que desde muy pequeña he deseado ser una gran santa; es decir, he deseado amarte con un amor tan grande que ningún alma te ha tenido jamás. Al principio, era un deseo secreto, que solo Jesús conocía. Hoy, no puedo contenerlo en mi corazón y quisiera gritarle al mundo entero: «Amen a Dios, porque Él es bueno y Su misericordia es grande»
Del Diario de Santa Faustina, 709
Hoy, mientras rezaba el rosario, vi de repente el copón con el Santísimo Sacramento. El copón estaba descubierto y con bastantes Hostias.
Desde el copón salió una voz: Estas Hostias fueron recibidas por las almas convertidas con tus plegarias y tu sufrimiento. En aquel momento sentí la presencia de Dios como una niña, me sentía extrañamente una niña.
Del Diario de Santa Faustina, 1584
Mi corazón palpita de alegría al ver lo bueno que es Dios para nosotros, los humanos, tan miserables e ingratos y como prueba de su amor nos ofrece un don inconcebible, es decir, a Sí Mismo en la Persona de Su Hijo. No lograremos penetrar este misterio de amor a lo largo de toda la eternidad. Oh humanidad, ¿por qué piensas tan poco en que Dios está realmente entre nosotros?
Del Diario de Santa Faustina, 20
En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas. (...). Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimamente que su mayor tormento era la añoranza de Dios.
Del Diario de Santa Faustina, 723
Las gracias que te concedo no son solamente para ti, sino también para un gran número de almas…. Y en tu corazón está continuamente Mi morada. A pesar de la miseria que eres Me uno a ti y te quito tu miseria y te doy Mi misericordia. En cada alma cumplo la obra de la misericordia, y cuanto más grande es el pecador, tanto mas grande es el derecho que tiene a Mi misericordia. Quien confía en Mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel.
Del Diario de Santa Faustina, 848
Hablad al mundo de Mi Misericordia. Que toda la humanidad conozca Mi Misericordia insondable. Esta es una señal del fin de los tiempos, tras el cual llegará el día de la justicia. Mientras aún haya tiempo, que recurran a la fuente de Mi Misericordia, que se acojan a la Sangre y al Agua que brotaron para ellos.
Del Diario de Santa Faustina, 1385
"Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas. Oh, qué triste es para Mí que las almas no reconozcan al Amor. Me tratan como una cosa muerta."
Del Diario de Santa Faustina, 378
"...aquellos que proclamarán mi gran Misericordia. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte, como mi Gloria aunque los pecados de las almas fuesen negros como la noche, cuando un pecador se dirige a mi Misericordia, me rinde la gloria más grande y es un honor para mi pasión. Cuando un alma exalta mi Bondad, entonces Satanás tiembla y huye a lo más profundo del infierno."
Del Diario de Santa Faustina, 1190
"De todas mis llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia para las almas, pero la Llaga de Mi Corazón es la fuente de la Misericordia sin límites; de esta fuente brotan todas las Gracias para las almas. Las llamas de mi compasión me consumen, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres."
Diario de Santa Faustina, 1784
"¡Cuánto deseo la salvación de las almas! Mi querida secretaria, escribe que deseo volcar mi Vida Divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran recibir mi Gracia. Los más grandes pecadores podrían alcanzar una gran santidad si solamente tuvieran confianza en mi Misericordia. Mis entrañas están colmadas de Misericordia, que es derramada sobre todo lo que he creado. Mi delicia consiste en el obrar en las almas de los hombres, llenarlas con mi Misericordia y justificarlas. Mi Reino en la tierra es mi Vida en las almas de los hombres."